viernes, 19 de abril de 2013

Cajita Steampunk

Otro regalo para el cumpleaños de mi prima, en esta ocasión, una caja bastante más grande y práctica con estética Steampunk. Me hacía mucha ilusión hacer este embossing del maniquí, espero tener ocasión de usarlo más.




Petons!

miércoles, 17 de abril de 2013

Cajitas, marcos y regalos, ¡todo encargos!

Hola niños y niñas, para variar en estas últimas semanas, no he hecho muchas cosas especiales más allá de lo estrictamente universitario. Tengo algunos encarguitos de mi madre y familiares, y más cosas a medias para regalarlas más adelante (si es que al final no hago nada para mí...). Lo único que tengo planeado es mi primer álbum de viaje, de los días que pasamos en Londres.

Postales de Pascua:


Caja vintage, encargo de mi madre: 





Cajita para mi prima. Está hecha a la velocidad de la luz, así que espero que me disculpéis:




El interior tenía estas plumas blancas y una negra porque le querían poner un Vale para ir al ballet a ver El lago de los cisnes. A una velocidad mayor aún (en 10-15 min) acabé una mini postal para que no tuvieran que hacerle el vale en plan cutre cutre:



Y otro encargo para mi madre: restaurar un viejo marco (bastante deteriorado):




Para la próxima espero poder subir fotos de las últimas sesiones que he hecho a mis niñas... ¡y de trabajos que no sean para otros! (Aunque comienzo a pensar seriamente que, si fueran para mí, me daría tanta pereza que no los haría...)

Petons!



martes, 5 de marzo de 2013

Regalos para Nina

Buenas, pongo aquí las fotos de la postal y la cajita que le hice como regalo a una amiga por su cumpleaños.

Espero que os gusten :)


















Petons!

lunes, 4 de marzo de 2013

Hombres tóxicos

Hace poco escribí sobre el perfil del maltratador. Muchos de ellos seguramente cumplirán el perfil de hombre tóxico. No dudo que mujeres tóxicas las hay, de hecho, creo que todos podríamos nombrar algún ejemplar de ambos sexos. Por desgracia, y supongo que en parte por el lastre del machismo, el perfil masculino parece que es más abundante, y en parte también por la sumisión que nos inculcan a las mujeres desde niñas. Por ejemplo, los objetivos vitales de "amor" y "familia" nos hacen vulnerables a este tipo de personas.  

Aquí un artículo de este diario digital: http://www.emol.com/tendenciasymujer/Noticias/2012/09/22/23240/Descubre-si-te-gustan-los-hombres-toxicos-y-arranca.aspx


***

“Si un hombre te hace sentir tan mal contigo misma que llegas a experimentar cambios emocionales, físicos o personales, miedo, dudas, culpa o vergüenza, eso significa que estás expuesta a los efectos de un hombre tóxico”, escribe la especialista en comunicación y asesora de imagen norteamericana, Lillian Glass en su libro “Hombres Tóxicos” (Paidós).





Qué se siente 
Para Lillian Glass el objetivo de esta publicación, que sigue a sus exitosos libros “Relaciones tóxicas” y “Sé lo que estás pensando”, ambos de Paidós, es entregar un “salvavidas” que refuerce el poder interior de cada mujer, deje de ser víctima y logre poner punto final a su desdicha. 

Sin embargo, como la autoestima de las mujeres está por el suelo y cuesta sacarse la venda de los ojos, propone una serie de cuestionarios para que la verdad salga a flote.

Qué se siente 
Para Lillian Glass el objetivo de esta publicación, que sigue a sus exitosos libros “Relaciones tóxicas” y “Sé lo que estás pensando”, ambos de Paidós, es entregar un “salvavidas” que refuerce el poder interior de cada mujer, deje de ser víctima y logre poner punto final a su desdicha. 

Sin embargo, como la autoestima de las mujeres está por el suelo y cuesta sacarse la venda de los ojos, propone una serie de cuestionarios para que la verdad salga a flote.

Para Lillian Glass el objetivo de esta publicación, que sigue a sus exitosos libros “Relaciones tóxicas” y “Sé lo que estás pensando”, ambos de Paidós, es entregar un “salvavidas” que refuerce el poder interior de cada mujer, deje de ser víctima y logre poner punto final a su desdicha. 
Sin embargo, como la autoestima de las mujeres está por el suelo y cuesta sacarse la venda de los ojos, propone una serie de cuestionarios para que la verdad salga a flote.

Sin embargo, como la autoestima de las mujeres está por el suelo y cuesta sacarse la venda de los ojos, propone una serie de cuestionarios para que la verdad salga a flote.


Los once tóxicos 
En capítulos posteriores la norteamericana estimula a las lectoras a revisar el pasado y detectar la alergia a ciertos tipos de hombres dando muchos adjetivos que los caracterizan. También muestra las diez razones porque una mujer es imán para estos “galanes” y cómo detectarlos por Internet, leer sus señales y las combinaciones letales de personalidades tóxicas en una pareja.

Los once tóxicos 
En capítulos posteriores la norteamericana estimula a las lectoras a revisar el pasado y detectar la alergia a ciertos tipos de hombres dando muchos adjetivos que los caracterizan. También muestra las diez razones porque una mujer es imán para estos “galanes” y cómo detectarlos por Internet, leer sus señales y las combinaciones letales de personalidades tóxicas en una pareja.

En capítulos posteriores la norteamericana estimula a las lectoras a revisar el pasado y detectar la alergia a ciertos tipos de hombres dando muchos adjetivos que los caracterizan. También muestra las diez razones porque una mujer es imán para estos “galanes” y cómo detectarlos por Internet, leer sus señales y las combinaciones letales de personalidades tóxicas en una pareja.



1. El competidor celoso. Este tipo de hombres siempre intenta quedar por encima de las mujeres poniendo en tela de juicio prácticamente todo lo que dicen. Provoca discusiones continuas en un intento de hacerse con el control y demostrar su superioridad. 

2. El volcán pasivo-agresivo engañosamente tranquilo, pero a punto de entrar en una erupción mortal. Este tipo de hombre se lo guarda todo dentro, nunca dice lo que realmente siente. Si está triste o enfadado tú nunca lo sabrás, pero él, mientras tanto llevará un exhaustivo registro mental de todo. Cuando ese registro se llena y ya no puede más explota en un torrente de ira que puede haber sido provocado por algo insignificante. 

3. El sabeloto arrogante y presuntuoso. Está seguro de que él tiene todas las respuestas. Siente que es más listo que los demás, que sus opiniones son únicas que valen y que sus convicciones morales son las que debería adoptar todo el mundo. 

4. El mentiroso seductor, manipulador e infiel. Este tipo de hombre es siempre muy halagador y cortés. Aunque en un principio no confíes en lo que dice, suele ser tan convincente que al final acabas creyéndole. Se dedica a alimentar tu ego constantemente, así que lo querrás cerca de ti. 

5. El obseso del control, furioso y déspota. Este tipo de hombre se dedica a controlarte diciéndote que tienes que hacer y cómo debes hacerlo. Lo hará intimidándote con su enfado y su furia. Si no haces lo que él quiere, se enfadará y se mostrará más agresivo. Es el más tóxico de todos. 

6. El metomentodo cizañero y traidor. Es de los que se mete en tus cosas todo el tiempo como si fueran asunto suyo e intentan manipular la situación y a ti para poder aprovecharse o conseguir que hagas las cosas a su manera. 

7. El víctima autodestructivo que lo ve todo negro. Este tipo de hombre ve el mundo y la vida como un vaso medio vacío y no medio lleno. Como siempre está viendo la parte negativa y esperando lo peor, la negatividad le sale por todos los poros. Si por alguna casualidad las cosas le van bien, hará todo lo posible para sabotear sus circunstancias. Se ve a sí mismo como una víctima indefensa que ni puede hacer nada para cambiar su situación. 

8. El espantapájaros débil y sin iniciativa. No es capaz de tomar una decisión sobre nada y normalmente se ve arrastrado por la opinión de la gente. Vive con miedo y nunca creará ningún conflicto ni se reivindicará a sí mismo ni a ningún otro. 

9. El narcisista egocéntrico cuyo lema es: yo, mi, a mí, conmigo y para mí. Su única preocupación es él mismo. Él es el centro del universo y espera que tú le consideres precisamente eso. Lo único que le importa de ti es lo que le afecte o tenga algo que ver con él. Si no estás dispuesta a hacer cualquier cosa por él, no le serás de ninguna utilidad. 

10. El congelador emocional. Es frío y no muestra ninguna emoción. Deja de ver muy poco de si mismo y es un hombre de pocas palabras, así que nunca sabes lo que piensa o lo que realmente siente. 

11. El sociopsicópata. Es el tipo más tóxico y peligroso y te pueden causar un gran daño. Para detectarlos y huir entrega 20 rasgos a considerar, entre los que destaca locuacidad y encanto superficial, sensación exageradamente alta de autovalía, necesidad de estimulación, mentira patológica, varias relaciones maritales, estilo de vida parásito, irresponsabilidad, mentira patológica, impulsividad, falta de metas realistas a largo plazo y escasa profundidad de los afectos con respuesta emocional superficial, entre otros. “En estos casos no puedes arriesgarte pensando que quieres intentar cambiarle. Son personas muy trastornadas que pueden causarte un gran daño o incluso amanerar tu vida”, orienta

1. El competidor celoso. Este tipo de hombres siempre intenta quedar por encima de las mujeres poniendo en tela de juicio prácticamente todo lo que dicen. Provoca discusiones continuas en un intento de hacerse con el control y demostrar su superioridad. 
2. El volcán pasivo-agresivo engañosamente tranquilo, pero a punto de entrar en una erupción mortal. Este tipo de hombre se lo guarda todo dentro, nunca dice lo que realmente siente. Si está triste o enfadado tú nunca lo sabrás, pero él, mientras tanto llevará un exhaustivo registro mental de todo. Cuando ese registro se llena y ya no puede más explota en un torrente de ira que puede haber sido provocado por algo insignificante. 

3. El sabeloto arrogante y presuntuoso. Está seguro de que él tiene todas las respuestas. Siente que es más listo que los demás, que sus opiniones son únicas que valen y que sus convicciones morales son las que debería adoptar todo el mundo. 

4. El mentiroso seductor, manipulador e infiel. Este tipo de hombre es siempre muy halagador y cortés. Aunque en un principio no confíes en lo que dice, suele ser tan convincente que al final acabas creyéndole. Se dedica a alimentar tu ego constantemente, así que lo querrás cerca de ti. 

5. El obseso del control, furioso y déspota. Este tipo de hombre se dedica a controlarte diciéndote que tienes que hacer y cómo debes hacerlo. Lo hará intimidándote con su enfado y su furia. Si no haces lo que él quiere, se enfadará y se mostrará más agresivo. Es el más tóxico de todos. 

6. El metomentodo cizañero y traidor. Es de los que se mete en tus cosas todo el tiempo como si fueran asunto suyo e intentan manipular la situación y a ti para poder aprovecharse o conseguir que hagas las cosas a su manera. 

7. El víctima autodestructivo que lo ve todo negro. Este tipo de hombre ve el mundo y la vida como un vaso medio vacío y no medio lleno. Como siempre está viendo la parte negativa y esperando lo peor, la negatividad le sale por todos los poros. Si por alguna casualidad las cosas le van bien, hará todo lo posible para sabotear sus circunstancias. Se ve a sí mismo como una víctima indefensa que ni puede hacer nada para cambiar su situación. 

8. El espantapájaros débil y sin iniciativa. No es capaz de tomar una decisión sobre nada y normalmente se ve arrastrado por la opinión de la gente. Vive con miedo y nunca creará ningún conflicto ni se reivindicará a sí mismo ni a ningún otro. 

9. El narcisista egocéntrico cuyo lema es: yo, mi, a mí, conmigo y para mí. Su única preocupación es él mismo. Él es el centro del universo y espera que tú le consideres precisamente eso. Lo único que le importa de ti es lo que le afecte o tenga algo que ver con él. Si no estás dispuesta a hacer cualquier cosa por él, no le serás de ninguna utilidad. 

10. El congelador emocional. Es frío y no muestra ninguna emoción. Deja de ver muy poco de si mismo y es un hombre de pocas palabras, así que nunca sabes lo que piensa o lo que realmente siente. 

11. El sociopsicópata. Es el tipo más tóxico y peligroso y te pueden causar un gran daño. Para detectarlos y huir entrega 20 rasgos a considerar, entre los que destaca locuacidad y encanto superficial, sensación exageradamente alta de autovalía, necesidad de estimulación, mentira patológica, varias relaciones maritales, estilo de vida parásito, irresponsabilidad, mentira patológica, impulsividad, falta de metas realistas a largo plazo y escasa profundidad de los afectos con respuesta emocional superficial, entre otros. “En estos casos no puedes arriesgarte pensando que quieres intentar cambiarle. Son personas muy trastornadas que pueden causarte un gran daño o incluso amanerar tu vida”, orienta

2. El volcán pasivo-agresivo engañosamente tranquilo, pero a punto de entrar en una erupción mortal. Este tipo de hombre se lo guarda todo dentro, nunca dice lo que realmente siente. Si está triste o enfadado tú nunca lo sabrás, pero él, mientras tanto llevará un exhaustivo registro mental de todo. Cuando ese registro se llena y ya no puede más explota en un torrente de ira que puede haber sido provocado por algo insignificante. 
3. El sabeloto arrogante y presuntuoso. Está seguro de que él tiene todas las respuestas. Siente que es más listo que los demás, que sus opiniones son únicas que valen y que sus convicciones morales son las que debería adoptar todo el mundo. 

4. El mentiroso seductor, manipulador e infiel. Este tipo de hombre es siempre muy halagador y cortés. Aunque en un principio no confíes en lo que dice, suele ser tan convincente que al final acabas creyéndole. Se dedica a alimentar tu ego constantemente, así que lo querrás cerca de ti. 

5. El obseso del control, furioso y déspota. Este tipo de hombre se dedica a controlarte diciéndote que tienes que hacer y cómo debes hacerlo. Lo hará intimidándote con su enfado y su furia. Si no haces lo que él quiere, se enfadará y se mostrará más agresivo. Es el más tóxico de todos. 

6. El metomentodo cizañero y traidor. Es de los que se mete en tus cosas todo el tiempo como si fueran asunto suyo e intentan manipular la situación y a ti para poder aprovecharse o conseguir que hagas las cosas a su manera. 

7. El víctima autodestructivo que lo ve todo negro. Este tipo de hombre ve el mundo y la vida como un vaso medio vacío y no medio lleno. Como siempre está viendo la parte negativa y esperando lo peor, la negatividad le sale por todos los poros. Si por alguna casualidad las cosas le van bien, hará todo lo posible para sabotear sus circunstancias. Se ve a sí mismo como una víctima indefensa que ni puede hacer nada para cambiar su situación. 

8. El espantapájaros débil y sin iniciativa. No es capaz de tomar una decisión sobre nada y normalmente se ve arrastrado por la opinión de la gente. Vive con miedo y nunca creará ningún conflicto ni se reivindicará a sí mismo ni a ningún otro. 

9. El narcisista egocéntrico cuyo lema es: yo, mi, a mí, conmigo y para mí. Su única preocupación es él mismo. Él es el centro del universo y espera que tú le consideres precisamente eso. Lo único que le importa de ti es lo que le afecte o tenga algo que ver con él. Si no estás dispuesta a hacer cualquier cosa por él, no le serás de ninguna utilidad. 

10. El congelador emocional. Es frío y no muestra ninguna emoción. Deja de ver muy poco de si mismo y es un hombre de pocas palabras, así que nunca sabes lo que piensa o lo que realmente siente. 

11. El sociopsicópata. Es el tipo más tóxico y peligroso y te pueden causar un gran daño. Para detectarlos y huir entrega 20 rasgos a considerar, entre los que destaca locuacidad y encanto superficial, sensación exageradamente alta de autovalía, necesidad de estimulación, mentira patológica, varias relaciones maritales, estilo de vida parásito, irresponsabilidad, mentira patológica, impulsividad, falta de metas realistas a largo plazo y escasa profundidad de los afectos con respuesta emocional superficial, entre otros. “En estos casos no puedes arriesgarte pensando que quieres intentar cambiarle. Son personas muy trastornadas que pueden causarte un gran daño o incluso amanerar tu vida”, orienta

3. El sabeloto arrogante y presuntuoso. Está seguro de que él tiene todas las respuestas. Siente que es más listo que los demás, que sus opiniones son únicas que valen y que sus convicciones morales son las que debería adoptar todo el mundo. 
4. El mentiroso seductor, manipulador e infiel. Este tipo de hombre es siempre muy halagador y cortés. Aunque en un principio no confíes en lo que dice, suele ser tan convincente que al final acabas creyéndole. Se dedica a alimentar tu ego constantemente, así que lo querrás cerca de ti. 

5. El obseso del control, furioso y déspota. Este tipo de hombre se dedica a controlarte diciéndote que tienes que hacer y cómo debes hacerlo. Lo hará intimidándote con su enfado y su furia. Si no haces lo que él quiere, se enfadará y se mostrará más agresivo. Es el más tóxico de todos. 

6. El metomentodo cizañero y traidor. Es de los que se mete en tus cosas todo el tiempo como si fueran asunto suyo e intentan manipular la situación y a ti para poder aprovecharse o conseguir que hagas las cosas a su manera. 

7. El víctima autodestructivo que lo ve todo negro. Este tipo de hombre ve el mundo y la vida como un vaso medio vacío y no medio lleno. Como siempre está viendo la parte negativa y esperando lo peor, la negatividad le sale por todos los poros. Si por alguna casualidad las cosas le van bien, hará todo lo posible para sabotear sus circunstancias. Se ve a sí mismo como una víctima indefensa que ni puede hacer nada para cambiar su situación. 

8. El espantapájaros débil y sin iniciativa. No es capaz de tomar una decisión sobre nada y normalmente se ve arrastrado por la opinión de la gente. Vive con miedo y nunca creará ningún conflicto ni se reivindicará a sí mismo ni a ningún otro. 

9. El narcisista egocéntrico cuyo lema es: yo, mi, a mí, conmigo y para mí. Su única preocupación es él mismo. Él es el centro del universo y espera que tú le consideres precisamente eso. Lo único que le importa de ti es lo que le afecte o tenga algo que ver con él. Si no estás dispuesta a hacer cualquier cosa por él, no le serás de ninguna utilidad. 

10. El congelador emocional. Es frío y no muestra ninguna emoción. Deja de ver muy poco de si mismo y es un hombre de pocas palabras, así que nunca sabes lo que piensa o lo que realmente siente. 

11. El sociopsicópata. Es el tipo más tóxico y peligroso y te pueden causar un gran daño. Para detectarlos y huir entrega 20 rasgos a considerar, entre los que destaca locuacidad y encanto superficial, sensación exageradamente alta de autovalía, necesidad de estimulación, mentira patológica, varias relaciones maritales, estilo de vida parásito, irresponsabilidad, mentira patológica, impulsividad, falta de metas realistas a largo plazo y escasa profundidad de los afectos con respuesta emocional superficial, entre otros. “En estos casos no puedes arriesgarte pensando que quieres intentar cambiarle. Son personas muy trastornadas que pueden causarte un gran daño o incluso amanerar tu vida”, orienta

4. El mentiroso seductor, manipulador e infiel. Este tipo de hombre es siempre muy halagador y cortés. Aunque en un principio no confíes en lo que dice, suele ser tan convincente que al final acabas creyéndole. Se dedica a alimentar tu ego constantemente, así que lo querrás cerca de ti. 
5. El obseso del control, furioso y déspota. Este tipo de hombre se dedica a controlarte diciéndote que tienes que hacer y cómo debes hacerlo. Lo hará intimidándote con su enfado y su furia. Si no haces lo que él quiere, se enfadará y se mostrará más agresivo. Es el más tóxico de todos. 

6. El metomentodo cizañero y traidor. Es de los que se mete en tus cosas todo el tiempo como si fueran asunto suyo e intentan manipular la situación y a ti para poder aprovecharse o conseguir que hagas las cosas a su manera. 

7. El víctima autodestructivo que lo ve todo negro. Este tipo de hombre ve el mundo y la vida como un vaso medio vacío y no medio lleno. Como siempre está viendo la parte negativa y esperando lo peor, la negatividad le sale por todos los poros. Si por alguna casualidad las cosas le van bien, hará todo lo posible para sabotear sus circunstancias. Se ve a sí mismo como una víctima indefensa que ni puede hacer nada para cambiar su situación. 

8. El espantapájaros débil y sin iniciativa. No es capaz de tomar una decisión sobre nada y normalmente se ve arrastrado por la opinión de la gente. Vive con miedo y nunca creará ningún conflicto ni se reivindicará a sí mismo ni a ningún otro. 

9. El narcisista egocéntrico cuyo lema es: yo, mi, a mí, conmigo y para mí. Su única preocupación es él mismo. Él es el centro del universo y espera que tú le consideres precisamente eso. Lo único que le importa de ti es lo que le afecte o tenga algo que ver con él. Si no estás dispuesta a hacer cualquier cosa por él, no le serás de ninguna utilidad. 

10. El congelador emocional. Es frío y no muestra ninguna emoción. Deja de ver muy poco de si mismo y es un hombre de pocas palabras, así que nunca sabes lo que piensa o lo que realmente siente. 

11. El sociopsicópata. Es el tipo más tóxico y peligroso y te pueden causar un gran daño. Para detectarlos y huir entrega 20 rasgos a considerar, entre los que destaca locuacidad y encanto superficial, sensación exageradamente alta de autovalía, necesidad de estimulación, mentira patológica, varias relaciones maritales, estilo de vida parásito, irresponsabilidad, mentira patológica, impulsividad, falta de metas realistas a largo plazo y escasa profundidad de los afectos con respuesta emocional superficial, entre otros. “En estos casos no puedes arriesgarte pensando que quieres intentar cambiarle. Son personas muy trastornadas que pueden causarte un gran daño o incluso amanerar tu vida”, orienta

5. El obseso del control, furioso y déspota. Este tipo de hombre se dedica a controlarte diciéndote que tienes que hacer y cómo debes hacerlo. Lo hará intimidándote con su enfado y su furia. Si no haces lo que él quiere, se enfadará y se mostrará más agresivo. Es el más tóxico de todos. 
6. El metomentodo cizañero y traidor. Es de los que se mete en tus cosas todo el tiempo como si fueran asunto suyo e intentan manipular la situación y a ti para poder aprovecharse o conseguir que hagas las cosas a su manera. 

7. El víctima autodestructivo que lo ve todo negro. Este tipo de hombre ve el mundo y la vida como un vaso medio vacío y no medio lleno. Como siempre está viendo la parte negativa y esperando lo peor, la negatividad le sale por todos los poros. Si por alguna casualidad las cosas le van bien, hará todo lo posible para sabotear sus circunstancias. Se ve a sí mismo como una víctima indefensa que ni puede hacer nada para cambiar su situación. 

8. El espantapájaros débil y sin iniciativa. No es capaz de tomar una decisión sobre nada y normalmente se ve arrastrado por la opinión de la gente. Vive con miedo y nunca creará ningún conflicto ni se reivindicará a sí mismo ni a ningún otro. 

9. El narcisista egocéntrico cuyo lema es: yo, mi, a mí, conmigo y para mí. Su única preocupación es él mismo. Él es el centro del universo y espera que tú le consideres precisamente eso. Lo único que le importa de ti es lo que le afecte o tenga algo que ver con él. Si no estás dispuesta a hacer cualquier cosa por él, no le serás de ninguna utilidad. 

10. El congelador emocional. Es frío y no muestra ninguna emoción. Deja de ver muy poco de si mismo y es un hombre de pocas palabras, así que nunca sabes lo que piensa o lo que realmente siente. 

11. El sociopsicópata. Es el tipo más tóxico y peligroso y te pueden causar un gran daño. Para detectarlos y huir entrega 20 rasgos a considerar, entre los que destaca locuacidad y encanto superficial, sensación exageradamente alta de autovalía, necesidad de estimulación, mentira patológica, varias relaciones maritales, estilo de vida parásito, irresponsabilidad, mentira patológica, impulsividad, falta de metas realistas a largo plazo y escasa profundidad de los afectos con respuesta emocional superficial, entre otros. “En estos casos no puedes arriesgarte pensando que quieres intentar cambiarle. Son personas muy trastornadas que pueden causarte un gran daño o incluso amanerar tu vida”, orienta

6. El metomentodo cizañero y traidor. Es de los que se mete en tus cosas todo el tiempo como si fueran asunto suyo e intentan manipular la situación y a ti para poder aprovecharse o conseguir que hagas las cosas a su manera. 
7. El víctima autodestructivo que lo ve todo negro. Este tipo de hombre ve el mundo y la vida como un vaso medio vacío y no medio lleno. Como siempre está viendo la parte negativa y esperando lo peor, la negatividad le sale por todos los poros. Si por alguna casualidad las cosas le van bien, hará todo lo posible para sabotear sus circunstancias. Se ve a sí mismo como una víctima indefensa que ni puede hacer nada para cambiar su situación. 

8. El espantapájaros débil y sin iniciativa. No es capaz de tomar una decisión sobre nada y normalmente se ve arrastrado por la opinión de la gente. Vive con miedo y nunca creará ningún conflicto ni se reivindicará a sí mismo ni a ningún otro. 

9. El narcisista egocéntrico cuyo lema es: yo, mi, a mí, conmigo y para mí. Su única preocupación es él mismo. Él es el centro del universo y espera que tú le consideres precisamente eso. Lo único que le importa de ti es lo que le afecte o tenga algo que ver con él. Si no estás dispuesta a hacer cualquier cosa por él, no le serás de ninguna utilidad. 

10. El congelador emocional. Es frío y no muestra ninguna emoción. Deja de ver muy poco de si mismo y es un hombre de pocas palabras, así que nunca sabes lo que piensa o lo que realmente siente. 

11. El sociopsicópata. Es el tipo más tóxico y peligroso y te pueden causar un gran daño. Para detectarlos y huir entrega 20 rasgos a considerar, entre los que destaca locuacidad y encanto superficial, sensación exageradamente alta de autovalía, necesidad de estimulación, mentira patológica, varias relaciones maritales, estilo de vida parásito, irresponsabilidad, mentira patológica, impulsividad, falta de metas realistas a largo plazo y escasa profundidad de los afectos con respuesta emocional superficial, entre otros. “En estos casos no puedes arriesgarte pensando que quieres intentar cambiarle. Son personas muy trastornadas que pueden causarte un gran daño o incluso amanerar tu vida”, orienta

7. El víctima autodestructivo que lo ve todo negro. Este tipo de hombre ve el mundo y la vida como un vaso medio vacío y no medio lleno. Como siempre está viendo la parte negativa y esperando lo peor, la negatividad le sale por todos los poros. Si por alguna casualidad las cosas le van bien, hará todo lo posible para sabotear sus circunstancias. Se ve a sí mismo como una víctima indefensa que ni puede hacer nada para cambiar su situación. 
8. El espantapájaros débil y sin iniciativa. No es capaz de tomar una decisión sobre nada y normalmente se ve arrastrado por la opinión de la gente. Vive con miedo y nunca creará ningún conflicto ni se reivindicará a sí mismo ni a ningún otro. 

9. El narcisista egocéntrico cuyo lema es: yo, mi, a mí, conmigo y para mí. Su única preocupación es él mismo. Él es el centro del universo y espera que tú le consideres precisamente eso. Lo único que le importa de ti es lo que le afecte o tenga algo que ver con él. Si no estás dispuesta a hacer cualquier cosa por él, no le serás de ninguna utilidad. 

10. El congelador emocional. Es frío y no muestra ninguna emoción. Deja de ver muy poco de si mismo y es un hombre de pocas palabras, así que nunca sabes lo que piensa o lo que realmente siente. 

11. El sociopsicópata. Es el tipo más tóxico y peligroso y te pueden causar un gran daño. Para detectarlos y huir entrega 20 rasgos a considerar, entre los que destaca locuacidad y encanto superficial, sensación exageradamente alta de autovalía, necesidad de estimulación, mentira patológica, varias relaciones maritales, estilo de vida parásito, irresponsabilidad, mentira patológica, impulsividad, falta de metas realistas a largo plazo y escasa profundidad de los afectos con respuesta emocional superficial, entre otros. “En estos casos no puedes arriesgarte pensando que quieres intentar cambiarle. Son personas muy trastornadas que pueden causarte un gran daño o incluso amanerar tu vida”, orienta

8. El espantapájaros débil y sin iniciativa. No es capaz de tomar una decisión sobre nada y normalmente se ve arrastrado por la opinión de la gente. Vive con miedo y nunca creará ningún conflicto ni se reivindicará a sí mismo ni a ningún otro. 
9. El narcisista egocéntrico cuyo lema es: yo, mi, a mí, conmigo y para mí. Su única preocupación es él mismo. Él es el centro del universo y espera que tú le consideres precisamente eso. Lo único que le importa de ti es lo que le afecte o tenga algo que ver con él. Si no estás dispuesta a hacer cualquier cosa por él, no le serás de ninguna utilidad. 

10. El congelador emocional. Es frío y no muestra ninguna emoción. Deja de ver muy poco de si mismo y es un hombre de pocas palabras, así que nunca sabes lo que piensa o lo que realmente siente. 

11. El sociopsicópata. Es el tipo más tóxico y peligroso y te pueden causar un gran daño. Para detectarlos y huir entrega 20 rasgos a considerar, entre los que destaca locuacidad y encanto superficial, sensación exageradamente alta de autovalía, necesidad de estimulación, mentira patológica, varias relaciones maritales, estilo de vida parásito, irresponsabilidad, mentira patológica, impulsividad, falta de metas realistas a largo plazo y escasa profundidad de los afectos con respuesta emocional superficial, entre otros. “En estos casos no puedes arriesgarte pensando que quieres intentar cambiarle. Son personas muy trastornadas que pueden causarte un gran daño o incluso amanerar tu vida”, orienta

9. El narcisista egocéntrico cuyo lema es: yo, mi, a mí, conmigo y para mí. Su única preocupación es él mismo. Él es el centro del universo y espera que tú le consideres precisamente eso. Lo único que le importa de ti es lo que le afecte o tenga algo que ver con él. Si no estás dispuesta a hacer cualquier cosa por él, no le serás de ninguna utilidad. 
10. El congelador emocional. Es frío y no muestra ninguna emoción. Deja de ver muy poco de si mismo y es un hombre de pocas palabras, así que nunca sabes lo que piensa o lo que realmente siente. 

11. El sociopsicópata. Es el tipo más tóxico y peligroso y te pueden causar un gran daño. Para detectarlos y huir entrega 20 rasgos a considerar, entre los que destaca locuacidad y encanto superficial, sensación exageradamente alta de autovalía, necesidad de estimulación, mentira patológica, varias relaciones maritales, estilo de vida parásito, irresponsabilidad, mentira patológica, impulsividad, falta de metas realistas a largo plazo y escasa profundidad de los afectos con respuesta emocional superficial, entre otros. “En estos casos no puedes arriesgarte pensando que quieres intentar cambiarle. Son personas muy trastornadas que pueden causarte un gran daño o incluso amanerar tu vida”, orienta

10. El congelador emocional. Es frío y no muestra ninguna emoción. Deja de ver muy poco de si mismo y es un hombre de pocas palabras, así que nunca sabes lo que piensa o lo que realmente siente. 
11. El sociopsicópata. Es el tipo más tóxico y peligroso y te pueden causar un gran daño. Para detectarlos y huir entrega 20 rasgos a considerar, entre los que destaca locuacidad y encanto superficial, sensación exageradamente alta de autovalía, necesidad de estimulación, mentira patológica, varias relaciones maritales, estilo de vida parásito, irresponsabilidad, mentira patológica, impulsividad, falta de metas realistas a largo plazo y escasa profundidad de los afectos con respuesta emocional superficial, entre otros. “En estos casos no puedes arriesgarte pensando que quieres intentar cambiarle. Son personas muy trastornadas que pueden causarte un gran daño o incluso amanerar tu vida”, orienta

11. El sociopsicópata. Es el tipo más tóxico y peligroso y te pueden causar un gran daño. Para detectarlos y huir entrega 20 rasgos a considerar, entre los que destaca locuacidad y encanto superficial, sensación exageradamente alta de autovalía, necesidad de estimulación, mentira patológica, varias relaciones maritales, estilo de vida parásito, irresponsabilidad, mentira patológica, impulsividad, falta de metas realistas a largo plazo y escasa profundidad de los afectos con respuesta emocional superficial, entre otros. “En estos casos no puedes arriesgarte pensando que quieres intentar cambiarle. Son personas muy trastornadas que pueden causarte un gran daño o incluso amanerar tu vida”, orienta
Es fuerte y suena terrible, pero existen mujeres que se involucran en relaciones que les traen sufrimiento y desazón. Es como si el amor, fuera vivido desde la amargura, la pena y como una batalla que hay que ganar con una pareja que te quiere, pero te aporrea y maltrata.
Su interesante análisis indica que el perfil de las mujeres que sucumben a sus “encantos” puede ser cualquiera aunque destaca que están más expuestas las que tienen personalidades maternales y protectoras, o aquellas que ejercen profesiones que se centran en ayudar a otros, como enfermeras, profesionales de la salud, trabajadoras sociales o psicólogas.
Y ¿qué es un hombre tóxico? La autora los define como personas que hacen que una mujer se sienta mal consigo misma, que se sienta menos de lo que es, que no la apoya y que le complica la vida. En otras palabras son quienes provocan emociones negativas, se portan mal con uno, no tratan bien y afectan el comportamiento y autoestima de quien los ama.
Pero, además, no son solo parejas sino que un hombre tóxico puede ser un familiar, un amigo, un compañero de trabajo, un colega y hasta un jefe. 
¿Quieres probar? Responde con un sí o un no, a las siguientes preguntas: ¿Me pongo triste al pensar en él? ¿Me hace sentir culpable? ¿Pierdo el buen humor cuando está a mi alrededor? ¿Te dice cosas mezquinas o crueles y después añade: “era broma”? ¿Tiene problemas financieros y te pide dinero con frecuencia? ¿Habla siempre de sí mismo y no presta mucha atención a tus cosas? ¿Habla mal de su ex o de otras mujeres de su vida? ¿Tiene algún asunto sin resolver con su madre o con alguna otra pariente femenina? ¿Tienes que hacerlo todo siempre a su manera? ¿Tienes miedo de decir lo que realmente piensas o sientes cuando estás con él? ¿Te sientes tonta porque te has dejado manipular o engañar? ¿Te muestras cada vez más reservada con la gente? ¿Te sientes insegura contigo misma?
Uff… si algunas fueron contestas con una afirmación. ¡Alerta! No hay duda, el hombre tóxico está en tu vida. 
Secciones aparte constituyen la explicación que propone para tratar a un hombre tóxico y cómo recuperarse de su ingrata experiencia, donde enfatiza que en el mundo hay hombres que no son tóxicos.
Pero lo primordial de “Hombres Tóxicos” es que entrega once tipos de hombres tóxicos, cuya información surgió tras un estudio informal que Lillian Glass diseñó, donde le pidió a más de mil mujeres de edades entre 18 y 80 años que escribieran una lista de calificativos que describieran a un hombre perjudicial.
El resultado es esta tipología de cabecera, que describe con detalles sus perfiles. Acá va un resumen. 

***

Si te ha interesado el tema, he encontrado aquí el enlace para poder descargar el libro:

http://www.planetadelibros.com/pdf/HOMBRES_TOXICOS._Intro+cap1.pdf


Petons!


miércoles, 20 de febrero de 2013

Más marcos con Scrap y colgante-pulsera handmade

Hola holita amiguitos y amiguitas, os presento las últimas novedades scraperas (encargadas también por mi madre y con fotos de algunos de nuestros mininos):



Los dos juntitos y cada uno por separado:




Y un colgante y una pulsera a juego con el motivo de una rosa plateada que me he hecho con una cinta de organza negra. El cierre es una bolita de brillantes imantada.




Petons!





martes, 19 de febrero de 2013

Siguiendo con el tema del maltrato...


He encontrado un muy interesante artículo que pone en evidencia algunas de las tácticas de los y las maltratadores verbales. Está escrito en tono de humor negro, por lo que espero que nadie se ofenda (el mismo escritor así lo indica). Lo he encontrado en esta web.


MALTRATO VERBAL O CÓMO DESTRUIR UNA AUTOESTIMA


En nosotros las emociones son fundamentales y omnipresentes, como el respirar, aunque las ignoremos como a veces olvidamos que respiramos.

Las emociones necesitan un campo social para su desarrollo y según sea éste incidirá en toda la persona, tanto en su salud física como en su salud mental y social. Un cerebro también precisa estimulación afectiva para desarrollarse.

Con las emociones positivas respecto a uno mismo es como se genera el desarrollo de una buena autoestima y una pregunta recurrente es cómo mejorar la autoestima.

Siempre he tratado de responder a esta pregunta con un símil gástrico "teniendo una buena alimentación emocional", o al menos lo mejor posible, alimentándonos de buenas compañías, realizando cosas satisfactorias, tratando de hacer cosas útiles para uno mismo y para los demás, permitiendo que nos quieran, para lo que tenemos que permitir que nos conozcan (los humanos solemos huir de lo desconocido), y un largo etcétera.

Pero me he dado cuenta de que tal vez ayude más conocer aquello que hipotéticamente puede destruirnos, para así poder evitarlo, o al menos darnos cuenta que podemos estarlo sufriendo en nuestras propias carnes sin haber caído en la cuenta de cuan mortífero puede ser el veneno que nos suministran gota a gota. Un envenenamiento brusco puede poner en marcha procesos policiales y a la justicia, pero si se hace gota a gota, puede minar la salud de la víctima y pasar desapercibido, máxime si esas gotas son psicológicas y se administran con discreción pero con constancia, como "la gota malaya".

El resultado de este envenenamiento es la muerte psíquica de la persona, su autodesvalorización, la destrucción de su iniciativa, de su crítica, de su juicio, de su autonomía, de su libertad. Provoca la sensación de inseguridad, de culpa permanente que desemboca en ansiedades y en miedos que anulan la voluntad.

Llegué a la idea de que si lo positivo para tratar de mejorar no llegaba fácilmente, tal vez planteando lo negativo, lo que nos destruye, fuera más fácil reconocer si se esta afectado, ya sea ejecutando el papel de víctima o de verdugo. Porque aunque no lo parezca, hay tanto víctimas como verdugos que no saben que lo son.

Es por ello que he estado unos días recordando situaciones, actitudes, hechos, etc., por medio de los cuales se puede destruir a una persona. No con el ánimo de crear un manual para torturadores o terroristas psicológicos, sino para ayudar a identificar algunas situaciones perniciosas en las que podemos vernos metidos, ya sea como espectadores o participantes, como víctima o como verdugo inconsciente, como ejecutor de violencia de género masculino o femenino, de tan lamentable actualidad.

Las claves que se ofrecen más adelante son de uso preferente entre las mujeres, ya que no necesitan el uso de la fuerza física, aunque es bueno disponer de una lengua rápida. Muchos hombres también las usan y aumentan su efectividad con la palanca de la fuerza.

Espero que su uso sea para beneficio de la humanidad y no suceda lo mismo que con la energía nuclear, aunque sabido es que toda moneda tiene dos caras.

Para abordar un tema tan delicado y cruel, que puede y de hecho esta haciendo sufrir a muchas personas, he tenido que posicionarme del lado del humor, reconozco que humor negro, pero humor al fin y al cabo. También podía haberme callado, pero callar lo que sabemos todos ¿para qué sirve?. Al ponerlo sobre el tapete, podremos seguir mirando a otro lado, pero nos tendremos que buscar otras disculpas, ya no nos valdrá decir que no lo sabíamos.

Si lo que sigue le puede parecer cruel, piense que cuando ésta crueldad se ejerce sobre un bebé que no tiene defensa, es mucho más fácil y sus efectos más catastróficos. Con ignorarle, no atenderle, no alimentarlo o tratarlo con brusquedad, podemos ocasionarle daños de por vida. Lamentablemente la realidad supera la ficción y encontramos adultos que son maltratados y lo han sido de niños.

En los "consejos" que se refieren abajo, me he dirigido al verdugo, como animándole a que sea más eficaz en sus atrocidades y así, llevándolo al extremo, queden en mayor evidencia sus mecanismos destructivos, para que quedando patentes, sean más fáciles de reconocer tanto para él mismo como para su víctima y pueda ponerse a trabajar en el camino de la eliminación de tales comportamientos.

No se trata de aumentar la crueldad, sino de ser conscientes de lo que hacemos o recibimos de los demás para así poder actuar adecuadamente.

Éste iba a ser un decálogo humorístico de cómo destruir una férrea autoestima, con la intención de que su negación llevase a la construcción de la misma. Pero el decálogo se ha autorreproducido y han surgido muchos más ítems de los esperados, lo que demuestra que es mucho más fácil destruir que construir.

El tono agresivo, la brevedad, el gesto y la concisión aumentan su potencial, como se podrá comprobar si se leen en voz alta.

Pondré en primer lugar el que considero la joya de la corona, con el que tendría que haber terminado, pero no quisiera que el aburrimiento que les impedirá llegar al final les prive de ella, (habla el verdugo):

** ¡¡¡ Tú te callas !!! **

Consejos al verdugo.-
  1. No haga nunca aprecio de ninguna virtud patente.
  2. Si alguien va a hablar bien de su víctima, intervenga inmediatamente, cambie el rumbo de la conversación y hable sobre sus propias virtudes.
  3. No mencione ni dé lugar a que se hable de los problemas del otro, usted siempre tendrá muchos más.
  4. Desprecie y menoscabe siempre cualquier opinión, acción o idea del otro.
  5. Cuando entre en la estancia de su víctima, ignórela, haga como que no le ha visto. Mejor si tropieza con ella como con un mueble.
  6. Jamás tenga tiempo para escucharla. Usted esta siempre muy ocupado.
  7. Si alguna vez se ve entre la espada y la pared y su víctima osa empezar a contarle sus problemas, contraataque, cuéntele los suyos y procure que le quede claro que los de él son una tontería.
  8. Acúsele de lo que sea, no es necesario comprobar el delito. Con una vez que acierte usted ya tiene una justificación más que sobrada.
  9. No desaproveche detalle para reseñarle su ineptitud e incapacidad.
  10. Jamás hable con él ni con nadie de sus virtudes, si es que tuviera alguna.
  11. No dude ni un momento de que su víctima está para servirle y de que además estará agradecida de poder hacerlo. Servirle a usted le engrandece a ella y usted hace una obra de caridad.
  12. Tenga paciencia con ella y no deje nunca de ordenarle la vida y decirle que ha de hacer, a gritos si es preciso. El infeliz lo necesita.
  13. Cuando tenga que corregirla, hágalo con firmeza, con el tono alto y claro, con autoridad y seguridad, con determinación. Jamás tolere una réplica.
  14. Si su víctima osa acusarle de algo porque le haya pillado desprevenido, contraataque inmediatamente y acúsele de lo que sea, venga o no venga a cuento, sea real o imaginado, actual o pasado, sea cierto o no, pero jamás calle y, sobre todo, diga usted siempre la última palabra.
  15. Menospréciele con regularidad, tanto en su físico, como en sus acciones, capacidades, aptitudes, actitudes, ideas, gestos. Todo puede ser útil como arma arrojadiza, incluso lo que el infeliz hubiera pensado que era bueno y valorable.
  16. Compárelo con otros siempre de forma peyorativa.
  17. En su presencia, sus méritos e iniciativas atribúyaselas a otro que sea claramente más incapaz, pero que no sea víctima.
  18. No permita jamás sus iniciativas. Si ha hecho algo sin que usted se diera cuenta, ordéneselo, aunque la orden llegue tarde, así la iniciativa contará como suya, jamás de él.
  19. Si descubre algún complejo o sentimiento de inferioridad, cébese en ello para resaltárselo hasta que se convierta en humillación.
  20. Dirija su vida y trátelo siempre como un irresponsable incapaz de nada. No confíe jamás en él.
  21. La desnudez de la alcoba ofrece ocasiones únicas de mofa y desprecio. No desaproveche ni una.
  22. Ataque todos los frentes. Su familia, su trabajo, sus amigos, su perro... Todo lo suyo es inequívocamente malo y despreciable.
  23. Si alguna vez su víctima le gimotea debido a su manifiesta debilidad, aparente un poco de compasión para que no huya del todo, e inmediatamente vuelva a la carga.
  24. Pídale cosas que sabe con seguridad que le fastidian y si osase negarse, acúsele de no quererle.
  25. No se muestre jamás agradable con ella, pero aproveche su presencia para ser agradable con otros.
  26. Convénzase de que es despreciable y asegúrese de tenerlo cerca para hacérselo sentir.
  27. Si pese a sus esfuerzos por hacerle seguir su camino, que inequívocamente es el correcto, no lo consigue, no dude en acudir a la fuerza física. Algunos es lo único que entienden.
  28. Destruya sus objetos personales, cualquier cosa que pudiera servirle de apoyo para crearse una identidad, ya fuera real o ficticia.
  29. Delante de él haga alarde de ostentación, de lo bien que le va la vida, sobre todo cuanto más hundido esté él.
  30. Hágale encargos imposibles. Creará la situación idónea para atacarlo en su ineficacia.
  31. Procure aislarlo de su grupo de amigos.
  32. Ridiculícele en público. Esté usted tranquilo, que si ha hecho bien su trabajo hasta ahora, él no contestará.
  33. Piense en todo momento que cuanto más pequeño es él, más grande es usted.
  34. Tómese el trabajo con calma. La destrucción del otro es un arte que requiere tiempo, se ha de hacer poco a poco y con constancia. Si se trata de un hijo o de su cónyuge tendrá tiempo de sobra.
  35. Téngalo siempre ocupado aunque sea con actividades inútiles. ¡Que se entere quien manda!.
  36. No dude en recurrir al llanto o al chantaje emocional con tal de doblegar su voluntad. Lo importante es que usted se salga con la suya. El método es lo de menos.
  37. Hágalo sentir culpable por no conocer sus deseos y por no satisfacerlos inmediatamente.
  38. Cárguelo de expectativas, hágale sentir lo importantes que son para usted y como se frustrará si no las realiza.
  39. Para dirigirse a él, ignore su nombre, use un mote, aunque tenga apariencia de cariñoso, con el tiempo se hará odioso.
  40. Haga que todo se lo tenga que preguntar a usted. Fuércele a ser dependiente y sin iniciativa y luego reprócheselo.

  41. Si alguna vez trata de revelarse, saque en su defensa el argumento de los lazos familiares.
  42. Forme grupitos con el objetivo de mofarse de él.
  43. Haga que le acompañe para cargar con sus compras. Él se lo agradecerá. Usted le está haciendo el favor de servir para algo.
  44. Si le invita a cenar, quéjese de todo, de la comida, del sitio. Amárguele la cena. Usted se merece mucho más. Eso sí, para no confundirle, jamás le invite usted.
  45. Delante de su víctima, sea usted como una radio. Hable continuamente, no escuche jamás.
  46. Critíquela siempre. Por su forma de vestir, de peinarse, su perfume, sus dichos, sus silencios, por lo que hace o por lo que deja de hacer. Su víctima, por su naturaleza defectuosa tiende a hacerlo todo mal, innatamente tiende al error.
  47. No reflexione nunca, eso podría ser visto como un signo de debilidad que usted, Ser del Centro Universal, no se puede permitir.
  48. Si él tiene una buena idea, hágale saber que eso ya lo había pensado usted.
  49. Si se dirige a usted para hablar de lo que sea, aproveche para hablar de usted mismo.
  50. Si alguien alaba a su víctima sin que usted pueda evitarlo, introduzca algún "pero" en su contra o al menos siembre la duda sobre su supuesta virtud.
  51. Si su víctima obtiene algún triunfo que usted no haya podido evitar, aluda a su suerte, jamás a su mérito.
  52. Su tono de voz ha de ser siempre superior al de su víctima y, si su naturaleza no se lo permite, al menos sea más insistente.
  53. Acósele con sus críticas y exigencias. No permita que se relaje.
  54. Si todavía se resiste, acuda a los insultos, primero a los genéricos, ya sabe... "eres un tal ... eres un cual.." y, si es insuficiente use la información íntima que tenga sobre él ... "no me extraña que no tengas amigos", ... "fallas más que una escopeta de feria"... Aproveche todo lo que le pueda hacer daño. A estas alturas usted ya es un maestro.
  55. Hágale ver que usted ya le ha explicado muchas veces como quiere las cosas y que si le agrede es porque su tozudez le hace perder los nervios.
  56. Hágale saber que ella siempre será la última en ser elegida, después de sus padres, sus hermanos, sus amigos, sus vecinos, su perro, su gato, su tortuga y su pez loro.
  57. Siempre que pueda llámele tonto, aunque sea cariñosamente... "tontín".
  58. Cuando tenga que ser condescendiente piense que "es que no da para más".
  59. Critíquele y rebátale constantemente hasta que se calle.
  60. Acúsele de no tener iniciativas y si presenta alguna, ridiculícesela.
  61. Hágale sentir culpable por cualquier intento de independencia. Cúlpele de abandono.
  62. Requiera ser constantemente informado, no vaya a ser que haga algo sin que usted lo sepa y se libre de su sabia corrección.
  63. Dígale que es igual que la peor persona que conozca.
  64. Pregúntele su opinión, pero jamás la tenga en cuenta.
  65. Trátelo de modo sarcástico y si es en público mejor.
  66. Acérquese a una ventana para insultarlo, así lo sabrá todo el vecindario.
  67. Recuerde que en ocasiones lo mejor es una mirada fulminante acompañada de un gesto despectivo.
  68. Limite sus movimientos todo lo que pueda, manteniéndole a su sombra para que no reciba influencias equivocadas.
  69. Exija obediencia ciega y para conseguirla use conceptos como vergüenza, deshonor, etc.
  70. Si alguien le pregunta algo a su víctima, responda usted antes que él. Seguro que el infeliz no sabría que decir y usted se asegura seguir siendo el centro.

  71. Desprecie su mundo de valores siempre que pueda y hágale ver que los suyos son los verdaderos. No admita réplica.
  72. En el diálogo más interesante de la película, haga algún comentario en voz alta que impida escuchar lo que dicen. Usted volverá a ser el centro de todos, aunque sea de sus iras.
  73. Critíquele sus sentimientos, sean positivos o negativos.
Sin duda habrá más ítems que éstos y más de sus posibles variaciones, pero la esencia de la destrucción es siempre la misma, negar el pan y la sal de la existencia psíquica, negar el reconocimiento de la existencia y el derecho al mismo de la persona. El beneficio que se obtiene de esto deriva del posicionamiento, aunque sea ficticio, por encima del otro para poder sentirse comparativamente mejor.
Estas relaciones víctima - verdugo, se dan entre personas que están físicamente cercanas, ya sean padres e hijos, cónyuges, hermanos o compañeros de trabajo. Cuando la destrucción de la autoestima se busca en compañeros de trabajo estamos ante el mobbing y cuando se busca en un compañero de escuela lo llamamos buling.
Tanto el verdugo como la víctima tienen sus propios problemas. El verdugo depende de su víctima para mantenerse en el centro de la escena, para sentirse importante y superior a costa de degradar a otro, ya que ser el centro por si mismo sería más trabajoso e íntimamente duda de sus propias posibilidades en caso de competencia leal. Si no despreciase a su víctima se convertiría en su igual, algo que le resultaría insoportable.
El objetivo de la víctima es lograr el reconocimiento del otro, pues ese reconocimiento es el que le da carta de existencia. Podría lograrlo de cualquier otra persona, pero se queda enganchado en la esperanza de lograrlo de esa persona que es tan importante para ella y que sin embargo la desprecia o no puede expresárselo. Esta atrapada en un empeño imposible al que no quiere renunciar y que le costará la mayor parte de su vida. Mejor haría en disfrutar del aprecio de las personas que sí se lo dan, pero su obsesión no le permite percatarse de ello. Sólo viendo a su verdugo tal cual es, admitiéndole como es sin tratar de cambiarle para que la valore, la víctima podrá tomar una saludable distancia.

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Espero que os sirva de ayuda.

Petonets